No era esa la manera de decirlo. Había muchas otras.
Pero así vos lo quisiste, y así es como debe ser. Es difícil darse cuenta que uno estaba cayendo, recién cuando se golpea contra el piso. Es difícil también seguir creyendo que aún puede levantarse. Pero lo más difícil de todo, es pensar que nunca se cayó.
Una carta es como un pájaro que viene a avisarnos que ya no puede volar.
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